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Formación en la industria de la bicicleta, una historia de Halloween

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En la industria de la bicicleta, como en cualquier otra, si no se cuenta con un buen sistema de formación, estaremos abocados al desastre. Y esta situación, hoy por hoy (al menos en España), es como el relato de una historia de Halloween.

Un tema recurrente, en los distintos sectores industriales que conozco, es la dificultad que las empresas y negocios tienen para encontrar profesionales. Y especialmente aquellos que, para el desarrollo de su actividad, deben aportar conocimientos técnicos y capacidad de trabajo manual.

Por un lado, hay un enorme problema en lo referente a la atracción que los “oficios” ofrecen a los jóvenes que buscan –en muchos casos, muy a su pesar- su primera experiencia laboral. Esto es una cuestión generacional, en la que se ha extendido y ha impregnado, como una mancha de aceite, una desafección hacia todos aquellos trabajos que supongan esfuerzo físico, trabajo manual o con herramientas o, simplemente, mancharse las manos.

Por otro lado, y debido a los continuos cambios, derogaciones y nuevos experimentos en las múltiples leyes educativas que ha “padecido” España (8 leyes en los últimos 40 años, o lo que es lo mismo, 1 ley cada 5 años), se ha descuidado el verdadero fin de la Ley en cuestión. Este debería ser, única y exclusivamente, ofrecer las herramientas y mecanismos necesarios para asegurar una formación de calidad en todos los aspectos y dejar que recorra el tiempo suficiente como para que los cambios establecidos en la norma, puedan surtir efecto.

Formación: Pescadilla que se muerde la cola

Recientemente tuve la oportunidad de compartir una jornada de trabajo en un Centro Público de Formación Profesional, ubicado en Madrid.

En este centro se imparte, desde el pasado curso 2021-2022, el Grado Medio de “Técnico en guía en el medio natural y de tiempo libre”, que incluye un módulo (asignatura) llamado “Guía en bicicleta”.

Este módulo solo se imparte en el 1er curso y consta de un total de 195 horas lectivas, que se dividen en manejo y uso de la bicicleta por un lado, y labores de mecánica y taller por otro. El total de horas lectivas de 1º y 2º es de 2.000 horas, por lo que, este módulo, consume prácticamente el equivalente al 10 % de las horas totales del grado. Muy poco, pero al menos, es algo.

195 horas NO es suficiente para aportar un nivel de formación adecuado, pero hay que tener en cuenta que no es un grado específico sobre la bicicleta y que, al menos, es un primer contacto para muchos jóvenes que están tratando de identificar su futuro profesional. Por otro lado, es la única formación reglada en el sistema educativo español que toca la bicicleta.

En este encuentro con alumnos y profesores, me llamaron la atención dos cosas:

1.- De los 24 alumnos que estaban en el aula, al preguntarles por qué salida profesional estaban valorando cuando acabasen el grado, NINGUNO mencionó el sector de la bicicleta.

2.-El tutor me trasladaba su preocupación (y en parte cierto malestar), por la enorme dificultad que tienen a la hora de encontrar empresas o negocios del sector de la bicicleta, que quieran acoger alumnos de 2º curso, en prácticas.

De hecho, es tanta la dificultad, que a día de hoy, los alumnos que están en 2º curso, aún NO tienen sus prácticas garantizadas…

Atraer talento joven

Pero, me llama aún más la atención cuando, hablando con profesionales de distintas empresas y negocios del sector de la bicicleta, se quejan de las dificultades que tienen para atraer talento entre los jóvenes.

¿Qué ocurre? No sé hasta qué punto puede darse también parte de desconocimiento en la industria hacia esta formación reglada y, por otro lado, entiendo que los docentes de los centros públicos encuentren dificultades en acceder o poder contactar con empresas y negocios. Tal vez, se estén perdiendo oportunidades por ambas partes.

El taller será el caballo ganador en los próximos años

Uno de los efectos que trajo la pandemia ha sido una oleada de aperturas de nuevas tiendas de bicicletas, donde en un buen número de casos, aquellos que se han puesto al frente de estos negocios son “gente que les gustaba la bicicleta, pero que no necesariamente conocen el sector ni saben gestionar un negocio”. Eso sí, han tenido prácticamente 3 años de vender todo lo que tenían, pero…

Pero el mercado empieza a dar señales (por diversas causas y razones), de ralentización o incluso parón. Muchos propietarios de tiendas se estarán empezando a plantear cómo van a deshacerse de la gran cantidad de stock que han acumulado, y desgraciadamente, un buen puñado de ellas no será capaz de sobrevivir a un periodo más o menos largo de no vender todo lo que venían vendiendo hasta ahora.

Y aquí es donde entra el taller. Aquellos que además de poner una tienda de bicicletas, se preocuparon de ofrecer un buen sistema y servicio de taller, verán aliviada la situación, ya que lo que dejen de ingresar por ventas, les vendrá por servicios de taller.

Según declaraciones recientes de El Gurú de la Bici “en 2023 serán más necesarios los talleres, que las tiendas”.

Entonces, ¿qué hacemos?

Teniendo en cuenta que las bicicletas de hoy no son como las de hace 15 años o más, donde evidentemente las tareas de reparación y mantenimiento requieren un alto nivel de conocimiento, donde cada vez es mayor la cantidad de bicicletas eléctricas –lo que redobla la necesidad de profesionales formados-  y que entre 2020 y 2021 se han vendido en España más de 3 millones de bicicletas (nuevas), sinceramente creo que, Houston, tenemos un problema.

Parece entonces que la única alternativa pasa por los cursos privados específicos, cursos que, por lo general, cuestan un buen dinero y además, en la mayoría de los casos, tampoco ofrecen un buen número de horas de prácticas. Así que volvemos al problema original de la pescadilla.

Desde la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE), su secretario general, Jesús Freire, me comenta sobre esta dicotomía existente al respecto de la formación (la necesidad de encontrar prácticas de unos y la dificultad de encontrar profesionales de los otros) que “efectivamente es una cuestión que preocupa en la industria” y que por esa razón, desde el año pasado (después de 10 años de existencia de AMBE), se ha creado una mesa de trabajo en este sentido.

Si la industria de la bicicleta quiere estar verdaderamente a la altura de las oportunidades que tendrá en los próximos años, es absolutamente imprescindible que se empiecen a tomar las medidas necesarias para que, los profesionales de la bicicleta, tengan formación acorde a las demandas futuras, porque de lo contrario, más de uno no podrá conciliar el sueño por la noche.

Y esto, no es un relato de Halloween…

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