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Tiendas de ciclismo local

Los 4 hitos empresariales que cambiaron las tiendas de ciclismo para siempre

Hace muchos, muchos años, España estaba llena de tiendas de ciclismo, tiendas de la esquina o tiendas de barrio de toda la vida, es decir, muy pequeñas y locales.

Tiendas de ciclismo que estaban fundadas y dirigidas por los propietarios, que además de ciclistas eran vendedores, mecánicos, contables, jefes de compra, responsables de marketing y gerentes al mismo tiempo. Además, en la mayoría de las ocasiones, iniciaron su andadura profesional por afición a la bici tanto o más que por el negocio en sí.

Durante mucho tiempo todos eran felices con su parte del pastel, es decir, con las ventas de su barrio, pueblo o localidad, sin grandes preocupaciones, además de trabajar en algo que les gustaba y les acercaba a su grupeta cada domingo.

Los 4 hitos empresariales en las tiendas de ciclismo

El primer gran hito del sector, creo que fue la llegada de la bici de montaña, MTB o VTT como también se llamaron en su día. Era la moda, un nuevo producto por descubrir para llegar a la montaña como nunca antes, pero además, una bici ideal para todo uso. Robustas, con ruedas gordas, muchas velocidades, más divertidas… adiós a las bicis tipo BMX que llevábamos de niño. En esa época, algunas tiendas no vendían: ¡despachaban!

El sector seguía creciendo y muchas de esas tiendas de ciclismo se quedaban pequeñas, así que, poco a poco, algunas decidieron invertir y aumentar en tamaño. Por ello, se trasladaron a locales más grandes, mejor localizados, en calles con más tránsito, con talleres más grandes y sobre todo con empleados, y por tanto, con algo nuevo para muchos: las nóminas.

Con el paso del tiempo, ocurrió el segundo gran hito entre las tiendas. Por primera vez, algunas de las enseñas más avezadas y auténticos pioneros en su época comenzaron a abrir nuevos establecimientos en barrios o localidades diferentes a las de su tienda original.

Empezó por tanto a fraguarse lentamente algo nuevo: el concepto de “cadena de tiendas”, primero con 2, luego con 3… lo cual aumentó exponencialmente la facturación y empezó a forjar líderes en algunos territorios.

Internet en las tiendas de ciclismo

El tercer gran hito, aunque quizá no tan determinante ni tan rápido en sus orígenes, fue la llegada de internet, y más concretamente el desarrollo del comercio electrónico. Primero con una simple web informativa, pero poco a poco con verdaderas tiendas online que empezaban a sumar una facturación pequeña, pero interesante y prometedora, algo que afianzó aún más a los líderes, pues les permitía vender en toda la geografía española y ganar clientes fuera de su área de influencia.

Las cadenas de tiendas con varios establecimientos empezaban a desarrollarse, y no sólo en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, sino para implantarse incluso fuera de su localidad de origen. Y el comercio electrónico empezaba a ser un fuerte pilar en la venta total de algunas tiendas, algo que ya nunca más iba a retroceder. Además, se empezaba a invertir de verdad en marketing y en profesionales para ello.

Al margen de la pandemia, con el bike boom mundial y los años 2020 y 2021 fuera de lo normal, el cuarto y último gran hito, que podría marcar quizá, el antes y el después más importante y determinante no sólo para las tiendas de bicis sino para todo el sector, es sin lugar a duda, la llegada de grupos de inversión ajenos al sector.

Atractivo del sector

Desde el punto de vista empresarial, tiene su lógica, los inversores están ávidos por invertir en nuevos sectores con fuerte crecimiento y alto potencial de futuro. El ciclismo es uno de ellos, quizá no muy grande en volumen, pero sí con buenas perspectivas a largo plazo.

En un sector muy atomizado, es decir, con muchas pequeñas tiendas, estas nuevas empresas, o, mejor dicho, los grupos inversores que hay detrás, me temo que tienen tantos recursos para invertir, que, si quieren, pueden comprar “a base de talonario” cualquier tienda como para crear una enorme red de puntos de venta presentes en todas las provincias y grandes capitales, apalancadas con fuertes presupuestos de marketing, potentes tiendas online y equipos directivos con gran experiencia.

Esto, llevado al extremo, podría afectar a la hasta ahora (y si se me permite la expresión) competencia “más o menos equilibrada” en el sector, pues se puede avecinar una lucha entre muchos David y muy pocos Goliat. Algo que, por otra parte, me temo que debe incomodar a los grandes fabricantes, pues se reduce enormemente su hasta ahora gran poder de negociación, al haber cadenas que ya facturan más que las propias marcas de bicis en el mercado ibérico: un buen tema para otro artículo…

De este modo, en el actual panorama, nos encontramos con 2 grandes monstruos que lideran el mercado con una enorme distancia en términos de facturación, abriendo una gran brecha con las tiendas “clásicas”. Y además, manejan unos presupuestos, medios y recursos que, seamos sinceros, les permiten jugar en otra liga.

El lado emocional

¿Y qué hay del lado emocional? En un sector donde como comenté antes, casi todos los dueños de tiendas iniciaron su andadura por afición, siendo ciclistas y enamorados de las 2 ruedas, me temo que los viejos tiempos han acabado para siempre, y, consecuentemente, la llegada de grandes inversores también va a cambiar ese lado emocional, porque no nos engañemos, los 2 nuevos reyes del sector son empresarios más que ciclistas, y lo que hoy son bicis en su negocio, mañana puede ser patinetes voladores o coches con propulsión nuclear… ¡vaya usted a saber!

¿Es una pena? Pues hombre, tengo el corazón “partío” porque por una parte pienso que sí, es una pena, sobre todo para los que montamos en bici desde los 4 años, hemos visto toda la evolución del sector y hemos vivido en primera persona como pequeñas tiendas han fraguado su buena posición actual con mucho trabajo duro, crecimiento lento y orgánico pero sostenido sin ayudas ajenas, por no hablar del desapego total a la bici y la desaparición de ese lado emocional o incluso romántico que siempre ha existido en la mayoría de los dueños y propietarios de tiendas. Eso se acabó entre los grandes jugadores.

Pero, por otra parte, soy directivo e hijo de comerciante, y como no podía ser de otra manera, aflora mi lado empresarial, entendiendo perfectamente que toda empresa quiera crecer y prosperar dentro de la legalidad, además de incorporar sabia nueva al sector. Así que, como diría mi padre, la virtud suele estar en el término medio.

¿Será positivo para todos o negativo para la mayoría? Nadie lo sabe, pero, en cualquier caso, habrá que estar con ojo avizor para afrontar los nuevos retos futuros de las tiendas de ciclismo.

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