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De la mediocridad no salen oportunidades

Me hierve la sangre con esa gente que te desprecia e ignora sin motivo. Efectivamente, es una falta de profesionalidad y posiblemente de oportunidades para su empresa. Nunca sabes qué te traen.

Pero esa es la crisis de profesionalidad que afecta a la gestión de las empresas, muchas en manos de mediocres. He tenido dos llamadas de dos empresas de selección para un puesto. Me han buscado ellos, dado cita con hora y no han vuelto a responder. En este entorno competitivo en el que vivimos, puedo asumir que no encuentre un trabajo porque haya gente con talento por ahí que lo hacen mejor que yo, pero que eso dependa de gente de baja capacidad, me duele.

Este comentario no es mío, aunque podría, porque siento y pienso exactamente lo mismo. Esto me lo comentó ayer un buen amigo y enorme profesional, talento en estado puro, que ha luchado en mil batallas, que no tiene nada que demostrar (a nadie), pero que se enfrenta ahora, en su búsqueda de un nuevo reto profesional, a la pandemia de ¿profesionales? mediocres que infestan una gran parte de las empresas de nuestro país. El problema es que esta infección, avanza cual metástasis descontrolada en todos los departamentos, sean de lo que sean.

De lo mediocre no salen oportunidades, ni se crece, ni se prospera… pero parece que eso no importa.

El pasado marzo publiqué otra opinión titulada “Cariño, tenemos que hablar”, en el que expresaba la necesidad (obligación) que las empresas tienen para construir sector, para comunicar, para trasladar información de lo que ocurre en su compañía al resto de la cadena de valor de la industria en la que operan y a los profesionales que desarrollan su día a día en ella, puesto que la comunicación, el estar abiertos, también forma parte de la imagen de empresa, del valor de la marca, de la reputación y, evidentemente, de la profesionalidad con que esa empresa trabaje.

La involución en la comunicación y en el contacto

Lamentablemente, desde hace unos años a esta parte, se está viviendo en infinidad de empresas un proceso de involución con respecto a la comunicación en su más amplio sentido. Más de uno os habréis encontrado ya con empresas que no tienen número de teléfono de contacto, con departamentos de recepción de llamadas que no pasan llamadas, con empleados que indican que no reciben llamadas y que “solo” atienden por e-mail -al que tampoco responden, por cierto-… o lo que es peor aún, departamentos de Comunicación que no comunican nada, responsables de Marketing que no atienden -ni responden- a propuestas o planteamientos concretos, o áreas de Relaciones Públicas que eluden sus funciones.

Ahora, además, como bien apuntaba mi compañero Javier Barrio en una reflexión reciente, cuando llamas a alguien a un móvil, qué fácil es colgar la llamada enviando ese mensajito estándar de ¿Puedo llamarte más tarde?… para luego no llamar nunca.

Y yo me pregunto ¿y esto, a cuenta de qué?. ¿En qué momento hemos asumido el desprecio hacia el profesional que te está intentando contactar como algo normal?

Si quieres seguir perdiendo dinero, ese es el camino

Pero detrás de esta forma de proceder y de actuar hay razones muy importantes. Tal vez, la primera de ellas es la evidente falta de profesionales, no entendido desde el punto de vista de la formación académica, ni de los másteres o los idiomas, que de eso van sobrados, si no de la falta de profesionalidad integral, de aquella que se construye con valores tan básicos como la cortesía, la empatía… o los años, aunque hay algunos que ni con el tiempo.

La segunda, y creo que más preocupante aún, es que las propias empresas no se fían de aquellos a los que fichan para esas labores, capando y supervisando cada cosa que vayan a hacer y, de ahí, la inmovilidad y la incapacidad. Así, se evita -quedando de moderno- que pueda salir al exterior cualquier información o comunicación que no pase por el filtro inquisidor establecido y solo y exclusivamente cuando a la empresa / marca tiene algún interés concreto.

Pérdida de oportunidades

Pero entonces, ¿cuántas oportunidades están perdiendo las empresas? Muchas.

Pero peor aún, están perdiendo dinero, y mucho. Y están perdiendo dinero porque al no ser permeables, pierden la posibilidad de conocer o detectar nuevo talento, pierden la oportunidad de participar en un artículo o reportaje, pierden la posibilidad de participar en un evento o jornada al que están tratando de invitar a alguien de la empresa, pierden la ocasión de conocer una propuesta comercial que pueda ser diferencial, pierden la ventaja que podría darles ser visibles, cercanos y de estar también para contribuir al desarrollo del sector…

No siempre que alguien te llama por teléfono o te envía un mail es para venderte algo. Y aunque lo sea, tu obligación es ver lo que te ofrecen y, si no lo quieres, nada tan fácil como un “muchas gracias por la propuesta, pero este tipo de oferta no nos encaja”.

Al otro lado también puedes estar tú

Porque la vida da muchas vueltas. Hoy estás en la cara oculta, en esa en la que te das el lujo de no contestar en tu móvil, de dejar conversaciones a medias donde tu interlocutor se desespera buscando un por qué, de tener e-mails sin atender (y que nunca lo harás), donde has concertado una reunión o una videollamada y no apareces, donde cancelas una visita el día antes (o incluso un par de horas antes), donde te apuntas a un evento y luego no apareces (sin avisar, por supuesto), donde pides una oferta y cuando te la envían no se vuelve a saber de ti…

¿No crees que el que está al otro lado, merece como mínimo, una respuesta?. Más que nada porque, al día siguiente, puedes ser tú el que esté al otro lado.

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Javi - El Gurú de la Bici
Javi - El Gurú de la Bici
29/11/2023 13:10

Totalmente de acuerdo, se nos olvida que al final, lo importante son las personas y las relaciones que se establecen entre ellas.

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